Frases iniciales: Nieva
sobre Edimburgo el 16 de abril de 1874. Un frío gélido azota la ciudad.
§ Nadie había previsto que hiciera tanto frío ese día, ni
la mejor bruja del mundo. Toda la gente se preguntaba que era ese frío y porque
el cielo era tan oscuro. Alguna malas brujas decían que eso representaba el fin
del mundo, que todo se iba a glasear y que moriría mucha gente.
Las autoridades recomendaban que era mejor que la gente
se quede en sus casas y los vagabundos, exclusivamente ese día, podían refugiarse
en las salas municipales de la ciudad.
Mi abuela, que también era un tipo de bruja rara, era la
que tenía más lógica en sus explicaciones. Ella decía que no era el día más frío
de la historia, porque ella conocía a gente que venían del norte y que allí hacía
temperaturas por bajo de -20ºC y decía que aquella gente se portaba muy bien y
no estaban muertos. La verdad es que sí que era el día más frío de Edimburgo,
pero no de la historia.
A mí me gustaba ese frío, no sabría explicar porque, pero
me gustaba. Para mí el solo era una temperatura baja. Entonces me senté delante
de la ventana del comedor, porque mis padres no me dejaban salir, y esperé a
que pasara algo. De repente se pasó a llover, pero no era agua lo que caía, sino
que era hielo. Cada vez el hielo que caía se hacía más grande. Después se
levantó un viento muy fuerte que izó apagar el fuego de la chimenea. Y a la vez
se puso a nevar. No había nadie en la calle, parecía una ciudad abandonada. La nieve
se iba acumulando sobre la ventana y de pronto se impedía ver a fuera.
El frío empezaba a entrar en la casa. Era imposible hacer
fuego, no se encendía. Ya tarde, cenamos y me fui a dormir. Por la mañana, la tormenta
había desaparecido y hacía sol. En la calle todo estaba desordenado, las
carosas estaban al revés y había muchas ventanas rotas.
Al final, ese día tan frío solo fue una tormenta destructora.
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